Un film léger, beau et poétique: Vapeur d’Orange

Poster Vapeur d'Orange 3

“Un film léger, beau et poétique”
CROUS

Luis Armando Sosa Gil - Vapeur d'orange

Nota original en francés: https://www.crous-lyon.fr/palmares-concours-film-court/

“1. Vapeur d’Orange par Sosa Gil Luis armando
Critiques sur le film : Un film léger, beau et poétique. Selon moi le film traite de l’anxiété, de la bataille constante entre liberté et obligations, de la mort et du suicide. Les premières images montrent une personne dans son appartement, cloisonné, enfermée, avec un bruit incessant d’aiguilles qui font tic-toc. Au moment de sortir de son appartement, on entend les cloches sonner, signe annonciateur de la mort imminente, comme si l’enterrement était . Les prochaines images montrent la liberté pure et simple, la danse, la légèreté de l’âme, pourtant on sent déjà approcher l’échéance, vis-à-vis du jeu d’ombre omniprésent. Il semblerait que la personne se retrouve livrée à elle-même et à ses propres démons, piégée dans une lutte incessante avec son alter-ego, qui se confirme lors de la scène du marché lorsqu’elle achète des oranges. Orange, qui semble représenter l’attrait à la vie, une couleur chaude et rassurante, la notion du fruit, de la vie.  Ensuite se suit la scène du métro, focus sur les portes du métro qui se ferment, comme si sa vie se retrouvait piégée et décidée à cet instant même. Un dernier moment de contemplation de sa vie, un dernier moment de liberté et d’euphorie pure suivie de la chute de l’orange qui roule vers le fond du métro, comme si la vie s’échappait déjà. Là, lorsqu’elle se lève pour aller ramasser ce fruit, elle se retrouve face à son alter-égo, habillée en rouge, symbole de sang et de rage, de colère, marqué par le regard froid et insistant. Elle ramasse son orange et retourne s’asseoir mais quelque chose est déjà changé. Le métro freine et le plan change. On observe la protagoniste avachie sur sa table, regardant un verre d’eau bouillant posé à côté d’un verre d’eau froide, le bruit angoissant du métro continuant, comme si celui-ci agonisait en même temps que la jeune femme. L’image semble indiquer la contemplation de la noyade, l’envie de plonger, l’impression de se noyer en soi-même et de sombrer au plus profond de son âme. Et enfin dernier plan sur un toit, contemplation du paysage urbain et lentement, la caméra qui se relève vers le ciel. Libération. La mort est arrivée, l’enfer vécu, le paradis est à portée de main, accueillant et bleu, calme, serein.”

Traducción por Luis Sosa:
Una película ligera, bella y poética. Según yo, el filme trata sobre la ansiedad y la batalla constante entre la libertad y las obligaciones, la muerte y el suicidio. Las primeras imágenes muestran a una persona dentro de un apartamento, dividida, enferma, con un sonido incesante de manecillas que hacen tic-tac. Al momento de salir del apartamento escuchamos las capanas sonar, signo que anuncia la muerte inmminente como si el funeral ya hubiera comenzado. Las próximas imágenes muestran la libertad pura, simple, la danza, la ligereza del alma y luego sentimos la sombra omnipresente de la madurez. Parece que la persona se encuentra con ella misma y sus propios demonios, atrapada en una lucha incesante con su alterego, hecho que se confirma en la escena del mercado cuando ella compra naranjas. Naranja, parece representar la vida, el color calido y tranquilizante de la fruta y de la vida. Despues seguimos la escena del metro cuando las puertas se cierran, como si la vida se encontrara atrapada y decidida en este mismo instante. Un último momento de contemplación de su vida, un último momento de libertad y euforia pura seguida de la caida de una naranja que rueda hacia el fondo del metro, como si la vida se hubiera escapado ya. Ahí, cuando ella se levanta para ir a recoger la fruta, ella se encuentra cara a cara con su alterego, vestida de rojo, símbolo de sangre y rabia, cólera, marcado por la mirada fría e insistente. Ella recoge su naranja y regresa a sentarse, pero algo ha ya cambiado. El metro frena y el plano cambia. Observamos a la protagonista caer sobre la mesa, mirando un vaso de agua hirviendo junto a un vaso de agua fría, el ruido angustiante del metro continua como si ésto agonisara al mismo tiempo que la joven. La imagen parece indicar la contemplación del ahogamiento, deseo de sumergirse, la impresión de ahogarse en sí mismo y de hundirse a lo más profundo de su alma. Y finalmente, en el último plano de una azotea, contemplación de un paisaje urbano, lentamente, la cámara que se eleva hacia el cielo. Liberación. La muerte ha llegado, el infierno vivido, el paraiso está a la mano, acogedor, azul, calmado y sereno.

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En Pro de la Libertad

El Perro Amarrado de Luis Armando Sosa Gil FICM

Quiero agradecer a Ulises Fonseca por haber escrito un poco sobre El Perro Amarrado para Silbario:

El penúltimo corto en ser mostrado fue “El perro amarrado”, un muy sencillo ejercicio visual en pro de la libertad, como lo definió su realizador, Luis Armando Sosa Gil. En este trabajo, el conflicto se centra en las mascotas que son llevadas a la playa por sus dueños sólo para permanecer pegados a un poste.

Para leer la nota completa: http://www.silabario.com.mx/los-michoacanos-tambien-existen-ficm/

Reseñas para DocsMX

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El Festival de Cine Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México me invitó a escribir reseñas para algunas películas en competencia y otras que forman parte de la programación oficial.

En su onceava edición, la cual se celebra del 13 al 22 de ocubre de 2016, se presentan documentales nacionales e internacionales de los cuales son cortometrajes, mediometrajes y largometrajes.

A continuación comparto con ustedes las películas que cubrí:

Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México
La Alianza del Aprendizaje de Muhammad Umar Saeed

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La Laguna de Aaron Schock

Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México
Otro mundo. Los que llegan por mar de Manuela Morgain

Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México
Hermanos. Brødre de Aslaug Holm

Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México
Ravin Irán de Susanne Regina Meures

Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México
Entre lo Sagrado y Lo Profano de Pablo Márquez

Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México
El Hombre que vió demasiado de Trisha Ziff

Nosotros y El Mundo

 

“¡deja tú la postmodernidad! La modernidad nunca nos contempló.”

En la película brasileña “El Niño y El Mundo” entendí que el desarrollo y la modernidad son conceptos que defendemos a costa de vidas, con guerras, desigualdad, destrucción.

Hay un precio que pagar y se está pagando. Y su obviedad nos parece insulsa, grotesca y vulgar, porque vernos en el espejo con el fondo que tenemos nos parece poco placentero.

¡Qué estrés tener que seguir defendiendo el paraiso prometido del infinito progreso y desarrollo!

 

On Fifth Avenue a frail woman’s body, in every way a symbol of the activist’s defiance, brandishes a poster stigmatizing the prevalence of pornography. She brandishes it like her own identity photo. She is saying: Look who I am, look at this picture! as she pines away beneath the indifferent gaze of the crowd – a fine example of buckshee prostitution: the oldest profession in the world and the profession of faith intermingled beneath the banned of the Salvation Army.
She has not understood that you should never hold up the mirror of their obscenity to people. If anything, they tend to regard themselves in it with pleasure. For this fatal error, this proselytic virgin would herself have deserved to be seduced, if not indeed piously debauched, with all the regard due to the femininity she was unwittingly flouting.

Jean Baudrillard in Cool Memories IV

LA VENGANZA DE BAUDRILLARD Y LA VERGÜENZA DE KUNDERA.

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Me pareció preciso citar, haciendo uso de voz ajena, textos del filósofo frances Jean Baudrillard (Cool Memories) y del escritor checo con residencia en Francia, Milán Kundera (La Insoportable Levedad del Ser).

Espero que sus palabras sigan tratando de permanecer por mucho tiempo más y no sean obsoletas y se vuelvan exclusivas del momento en el que fueron escritas.

JEAN BAUDRILLAR Y SU VENGANZA.

Victims of all countries, beware of avenging yourselves. You would no longer deserve our pity. Do not let vengeance erase the horror of the massacre.-

Víctimas de todo el mundo, cuidado con tomar venganza por su propia mano. Ustedes no mecerían más nuestra pena. No permitan que la venganza borre el horror de la masacre.-

Jean Baudrillard.

MILÁN KUNDERA Y SU VERGÜENZA

1
La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella Nietzsche dejó perplejos a los demás filósofos: ¡pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito! ¿Qué quiere decir ese mito demencial?
El mito del eterno retorno viene a decir, per negatio-nem, que una vida que desaparece de una vez para siempre, que no retorna, es como una sombra, carece de peso, está muerta de antemano y, si ha sido horrorosa, bella, elevada, ese horror, esa elevación o esa belleza nada significan. No es necesario que los tengamos en cuenta, igual que una guerra entre dos Estados africanos en el siglo catorce que no cambió en nada la faz de la tierra, aunque en ella murieran, en medio de indecibles padecimientos, trescientos mil negros.
¿Cambia en algo la guerra entre dos Estados africanos si se repite incontables veces en un eterno retorno?
Cambia: se convierte en un bloque que sobresale y perdura, y su estupidez será irreparable.
Si la Revolución francesa tuviera que repetirse eternamente, la historiografía francesa estaría menos orgullosa de Robespierre. Pero dado que habla de algo que ya no volverá a ocurrir, los años sangrientos se convierten en meras palabras, en teorías, en discusiones, se vuelven más ligeros que una pluma, no dan miedo. Hay una diferencia infinita entre el Robespierre que apareció sólo una vez en la historia y un Robespierre que volviera eternamente a cortarle la cabeza a los franceses.
Digamos, por tanto, que la idea del eterno retorno significa cierta perspectiva desde la cual las cosas aparecen de un modo distinto ha como las conocemos: aparecen sin la circunstancia atenuante de
su fugacidad. Esta circunstancia atenuante es la que nos impide pronunciar condena alguna. ¿Cómo es posible condenar algo fugaz? El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia; todo, incluida la guillotina.
No hace mucho me sorprendí a mí mismo con una sensación increíble: estaba hojeando un libro sobre Hitler y al ver algunas de las fotografías me emocioné: me habían recordado el tiempo de mi infancia; la viví durante la guerra; algunos de mis parientes murieron en los campos de concentración de Hitler; ¿pero qué era su muerte en comparación con el hecho de que las fotografías de Hitler me habían recordado un tiempo pasado de mi vida, un tiempo que no volverá?
Esta reconciliación con Hitler demuestra la profunda perversión moral que va unida a un mundo basado esencialmente en la inexistencia del retorno, porque en ese mundo todo está perdonado
de antemano y, por tanto, todo cínicamente permitido.

2
Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada (das schwerste Gewicht).
Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
Pero ¿es de verdad terrible el peso y maravillosa la levedad?
La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga
más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.
Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.
Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?
Este fue el interrogante que se planteó Parménides en el siglo sexto antes de Cristo. A su juicio todo el mundo estaba dividido en principios contradictorios: luz-oscuridad; sutil-tosco; calor-frío; ser-no ser. Uno de los polos de la contradicción era, según él, positivo (la luz, el calor, lo fino, el ser), el otro negativo. Semejante división entre polos positivos y negativos puede parecemos puerilmente simple. Con una excepción: ¿qué es lo positivo, el peso o la levedad?
Parménides respondió: la levedad es positiva, el peso es negativo.
¿Tenía razón o no? Es una incógnita. Sólo una cosa es segura: la contradicción entre peso y levedad es la más misteriosa y equívoca de todas las contradicciones.

Milán Kundera

El día que Dios durmió más tranquilo a causa de un escritor

El día que Dios durmió más tranquilo a causa de un escritor

Había una vez un escritor que escribía las cosas más bellas y que a todos encantaba con sus palabras.

Pero esta no es la historia de ese escritor que escribía las cosas más bellas y que a todos, o a casi todos, encantaba con sus palabras. Casi a todos por aquello del margen de error, y aquí la narración, pues Dios no lo estaba tanto cuando se enteró de lo que estaba pasando.

Cuando Dios se enteró de lo que estaba pasando, Dios, por un momento se sintió ofendido, humillado o quizá triste o enfadado, porque un hombre, que él había creado, había descrito con las palabras más bellas lo que él no había hecho y que al hombre había delegado.

Al hombre había delegado, luego de pasados los seis días de su creación, nombrar; animales del campo y aves del cielo Dios los llevó ante el hombre para que les pusiera nombre. Y el nombre de todo ser viviente había de ser el que el hombre le había dado.

El nombre de todo ser viviente había de ser el que el hombre le había dado, pero también el de todo aquello que Dios había olvidado: las cosas que ya existían y las cosas que de entonces y hasta ahora serían inventadas o descubiertas, o faltan por inventarse o falta por ser descubiertas; olvidó nombrar sus emociones, sus pensamientos, sus deseos, sus impresiones y otras cosas que Dios había olvidado o no contempló en el séptimo día mientras descansaba.

Mientras descansaba, luego de la fatiga emocional, por una cólera innecesaria pensó Dios, volteó a su derecha, miró a su hijo y dijo orgulloso a sus ángeles, a los santos y a todos aquellos que consiguieron la vida eterna a su lado,  había heredado al mundo tras innumerables generaciones un hombre brillante, que sin profecía de él, era de él, descendiente de Adán, creación a imagen y semejanza que había realizado el sexto día.

El sexto día estaba por terminar y Dios parecía no descansar luego de lo que pensó y sintió cuando se enteró de lo que estaba pasando. Así que llegada la noche del sexto día  y luego de decir aquellas palabras, Dios durmió, que por aquello de la imagen y semejanza nos hace suponer Dios también duerme. Pasadas las 23:59 del sexto día, Dios durmió tranquilo sabiéndose omnipotente-omnipresente.

El día séptimo Dios descansó de todo lo que había hecho. El séptimo día siguió siendo bendito y santo, porque ese fue el día que descansó de sus trabajos después de toda esta creación que había hecho.

Crítica a la cultura del Bienestar

Crítica a la cultura del Bienestar

La cultura del bienestar lleva a la pérdida del sentido de la responsabilidad y de la relación fraterna. Los demás, en lugar de ser nuestros “semejantes”, se convierten en antagonistas o enemigos, y frecuentemente son cosificados. No es extraño que los pobres sean considerados un “lastre”, un impedimento para el desarrollo.

A lo sumo, son objeto de una ayuda asistencialista o compasiva. No son vistos como hermanos, llamados a compartir los dones de la creación, los bienes del progreso y de la cultura, a participar en la misma meda de la vida en plenitud, a ser protaonsitas del desarrollo integral e inclusivo.

Fragmento de “Fraternidad, camino para la paz” incluido en la revista Inquietud Nueva.

HALLEY: RESEÑA PARA ND MANTARRAYA

halley

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La Distribuidora de cine en México, ND Mantarraya, me invitó a escribir una reseña sobre la película Halley del mexicano Sebastián Hofmann.

Aquí la comparto:

Alberto, guardia nocturno de un gimnasio, está enfermo y con el paso del tiempo se descompone progresivamente tanto físico como anímicamente. Su humor y su cuerpo atraviesan la miseria, podredumbre que cada día es más difícil ocultar, o para él, maquillar….

Halley es una película que consigue desde su guión, las actuaciones y el diseño de producción un ambiente tétrico y bastante sobrio, un ritmo que aunado a esto permite dar sentido y reflexión a diversos temas como la desgracia, la enfermedad, el asco y la muerte; temas que resultan un atrevimiento por parte del director, Sebastián Hofmann, si se considera que la producción de cine en México no suele profundizar en estos aspectos.

El matiz visual conseguido en cada toma -foto, luz y arte- es un acercamiento a la decrepitud de Alberto, su fúnebre existencia y un rompimiento con la higiene cultural, es decir, su insistencia en maquillar la vergüenza que produce su cuerpo descompuesto es un síntoma de lo social y estéticamente inaceptable, que sin ser consciente de ello, es intrínseco a la sociedad: el mal gusto que prevalece, las maneras de comer y lo vulgar del mismo cuerpo.

Además, hay que reconocer la entrega de Alberto Trujillo para con el personaje, quien padece este estado de descomposición y que el actor asume e invita –a nosotros- a hacer lo mismo. Halley, es sin duda, una película con una realización minuciosa que acerca tanto al espectador que puede resultar chocante. Aquí la prueba es para el público: qué tanto desea ahondar en sí mismo su miseria y su muerte.

Este es el trailer de la película Halley