Domesticación

Vi un hombre entrenar a un perro. A cada indicación que daba el perro obedecía saltando de un lado a otro. El hombre orgulloso de su demostración repetía el acto. Al momento de terminar, como un pensamiento en voz alta o un murmuro que raspa al alma y pronto se escapa para ser escuchado por quienes tenía su atención, dice, Obedece más que muchas personas. Entre los que miraban su -casi- espectáculo estaban sus hijos y su esposa.

Al terminar y dar cuenta de lo sucedido pensé en Saramago y algunas teorías de psicología y el conductismo:

Es una indignidad al que se somete al ser humano, tratarlo como a un cachorrillo amaestrado que reacciona ante un estímulo sonoro, voz, silbido o restallar de látigo.

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