ALGUNAS NOCHES ENTRE TANTAS O QUIZÁ POCAS

LuisosaOficial Luis Sosa

ALGUNAS NOCHES ENTRE TANTAS O QUIZÁ POCAS

Algunas noches mientras dormías y el sueño no estaba de mi lado;
esas noches,
algunas entre tantas
o quizá pocas
o eso me parece ahora,
sentía que te escapabas al cuerpo,
ese mismo cuerpo que mis brazos cubrían y tu alma quién sabe dónde navegaba.

Una angustia,
un terror de perderte,
no encontrarte aún cuando te abrazaba.

Tu sueño,
ajeno e inocente,
me enfrentaba sin siquiera decirlo,
se ocupaba de ti
y lo seguirá haciendo
aunque ya no esté ahi…
pero esas noches,
algunas entre tantas
o quizá pocas
o eso me parece ahora,
yo te rodeaba con celo y protección,
según yo,
cuidándote de esos sueños que podría reconocer de entre los míos
y pudieran asustar tu alma,
tu calma
y agitar tu respiración.

Esas noches entre tantas
o quizá pocas
o eso me parece ahora,
dormitaba y despertaba:
la oscuridad me despertaba:
Unos haz de luz,
apenas unos hilos dibujaban tu compañía
y mi brazo que también dormía
no era más que la forma de saber que la noche seguía larga
y mis sueños cortos.

El tiempo parecía alargarse en tu habitación,
tomar las paredes y estilarlas;
llevar y perderlas en el sin fin de la noche,
aún más en la propia oscuridad
y la penumbra que silenciaba los pocos sonidos que seguían despiertos;

Las horas no eran horas,
este tiempo transformado y desfigurado,
largo en mi letargo,
abandonaba mi consciencia
y te miraba:

Tu sueño,
ajeno e inocente,
me confrontaba
y se ocupaba de ti
mientras yo aún te abrazaba seguro,
pensando
qué pasaría si la misma noche te oscurecía
y hacía dormir tu respiración como otros ruidos que se habían hecho silencio.
Eso me aterraba.

Y tú
a mi lado,
te acariciaba,
acercaba mi mejilla a tu rostro buscando el calor que confirmara que seguías ahí,
conmigo.
Ese no era mi terror:
abrazarte y no encontrarte,
que te hubieras perdido en el sueño y nunca regresaras,
y yo,
por el mismo miedo,
no dormía,
sueños cortos para mantener la vigilia,
cortos al fin,
cortos en una noche que permanecía infinita,
eterna
y eso no me asustaba
porque entre más tiempo el tiempo se tomaba
más tiempo la noche me permitía
ahí contigo,
a tu lado,
sabiéndote cerca mío,
sabiéndote ahí conmigo,
al fin y al cabo
en la inmensa oscuridad,
los dos acompañados.

Esas noches entre tantas
o quizá pocas
o eso me parece,
las extraño ahora.

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