LOS ANALISTAS TOMAN EL MICRÓFONO Y POSAN ANTE UNA CÁMARA Y HABLAN A TODO MÉXICO.

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LOS ANALISTAS TOMAN EL MICRÓFONO Y POSAN ANTE UNA CÁMARA Y HABLAN A TODO MÉXICO.

Los analistas toman el micrófono y posan ante una cámara y hablan a todo México, por televisión abierta o no tan abierta.

Los tan morales analistas que se las gastan recriminando a los estudiantes llamándolos intolerantes o violentos; los que no concuerdan con ellos los llaman vendidos o corruptos, pero he llegado a pensar que éstos analistas son tímidos, opacos o hasta cobardes.

Pareciera que se compite por ser el profeta del año o ser los autores de un tratado de manifestaciones postmodernas. Se gastan la historia proyectando del pasado hacia el futuro como si el pasado y el futuro fueran simétricos.

Los analistas ven a estudiantes en las calles con pancartas gritando: ¡“DEMOCRACIA”! Aunque nuestro olfato nos reviva imágenes de la Masacre del 68, yo digo que no hay que ser hipócritas con nosotros mismos. Tenemos una historia bastante manchada de sangre y violencia como para creer que la nueva generación repetirá lo que hicieron esos jóvenes, ahora viejos.

En el 2006, Los analistas tacharon al líder de izquierda del país como el nuevo revolucionario que llevaría a una guerra civil. Esparcieron esta teoría como una epidemia, se propagó el miedo contra él… No pasó ni un rasguño.

En el 2010, los analistas habían proyectado que habría una revolución, según una teoría que dice que la vida es cíclica; el hecho de que a 100 años de la Independencia de México haya existido la Revolución, no significa que hayamos estado condenados a repetirlo en el 2010. Revolución no hubo.

Deberíamos ser personas más responsables con nuestra forma de hablar, criticar, comunicar, pero sobre todo de argumentar. La gente se ha vestido de miedo y los analistas y usuarios de internet no se hastían de predecir un futuro incierto, desgastan y diluyen en su propio ego la infinidad de posibilidades del ser del otro, del ajeno, del extraño, del desconocido.

Se habla del cambio cuando sucede y se asimila, se procura no especular. Yo les pregunto: ¿qué ansiedad los embarga que se dan el placer pretensioso de acabar con el hechos emergentes?

Dice una amiga: Es muy cobarde e hipócrita juzgar un acto cuando se está cómodamente observando de lejos en un rincón. Y yo pienso que estos analistas indiferentes y miedosos, que no pudieron dar voz a su propia voz cuando estaba en sus manos cambiar al país, están llenos de sentimientos egoístas, quieren ser nombrados profetas, críticos o hasta pensadores contemporáneos.

Los analistas no se cansan de categorizar las protestas con nombres clásicos, moralistas, donde la tolerancia no cabe en la expresión de jóvenes que ni siquiera llevan armas; los tachan de violentos cuando los jóvenes sólo gritan para ser escuchados sin necesidad de dar de palos a los coches que les rechiflan su desacuerdo.

Estos analistas retrógradas que quieren retrasar el tiempo en un lenguaje gastado por tanta repetición; y es aún más triste ver cómo algunos jóvenes, que son “el futuro de México” se sienten portadores de grandes pensamientos por sólo repetir una y otra vez un discurso frío, lleno de miedo e indiferencia.

El compromiso por el país no se hace por la palabra. El país tiene problemas concretos y requiere soluciones concretas. Estos analistas que liderean opiniones deberían salir a las calles y dar voz a sus propias noticias, dar acciones a sus propias noticias, dar propuestas a sus propias noticias.

Estos analistas se ven como actores comprometidos sólo por engranar su crítica a los hechos de la calle; es como si trataran de cumplir sus antojos por medio de la participación alejada. El país no necesita más voces moduladas, requiere voces que se quiebren al contacto con el sentimiento ajeno, con la historia ajena, con un corazón ajeno.

Estamos sorprendidos y esa es la verdad. Nuestros estómagos se están haciendo caldo de la ansiedad por el qué será de nuestro país en las elecciones del primero de julio y yo no soy quién para predecirlo.

En twitter me preguntan una y otra vez que qué será del país; señores, soy joven, no profeta ni mesías. De la misma manera, estos analistas deberían ser responsables con su forma de hablar. Sólo me queda decirles:

Señores analistas, se deberían de callar porque no saben cómo sucedió, ni saben qué sucederá. Callen su miedo y no sean desconsiderados, el país necesita saber qué está pasando y no qué tanta tontería están pensando.

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Un comentario el “LOS ANALISTAS TOMAN EL MICRÓFONO Y POSAN ANTE UNA CÁMARA Y HABLAN A TODO MÉXICO.

  1. jajajajajajajajajajajajaja, jajajajajajajajaja, jajajaja
    dices que los jovenes repiten teorias frias, jajajajajajaja, tu repites las teorias tropicales del mesias, jajajajajajajajajajajajajajajaja

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