TRES A UN CUARTO

TRES A UN CUARTO

Volvieron tres soldados a tierra,
sin guerra a casa, comían.

Tres soldados; de mí, uno mayor,
los otros a otras edades, pero tino de menor.

Los soldados no llevaban la sangre
ni la bandera de la paz,
no promovían victoria:
caña al hombro, ellos a pescar.

Los soldados no advirtieron del cuarto,
él caminaba cerca de acá,
él mismo entre ellos,
cerca de mí, pero su memoria atrás.

El nombraba herida a herida el golpe por infección,
la enfermera le sanaba;
los soldados guardia le daban,
pero de su uniforme, no, eso no olvidó.

No había sangre,
no había qué curar,
el mismo por sano estaba,
pero aún sentía una enfermedad.

El mayor, comandante de cuatro, y enfermera,
también, por su afrenta oró,
le dio bandera blanca,
y todas las balas de su frente sacó.

Recostó en cama,
algún día, sin vendas, pescó,
batalló sin su casco
y con tres a un cuarto, en mesa, comió.

Una de vino,
dos en esquina
y tres, sus soldados,
cuarto, él, por todos brindó.

Volvieron cuatro soldados a tierra,
con pesca a casa, los seís, comían.

Los soldados no llevaban la sangre
ni la bandera de la paz,
no promovían victoria:
caña al hombro, cuatro volvían de pescar.

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