PARA LA INOCENCIA DEL AUTODESCUBRIMIENTO

http://charlifuentes.files.wordpress.com/2009/06/preso-de-la-pobresa.jpg

Para la inocencia del autodescubrimiento:
Me siento y contemplo letra a letra la pantalla de mi computador,
leo y elimino correos que vienen y van,
reviso el costo de mi cartera y mi viernes a ocho días… no hay más.

Los seres pixeles corren textos y hablan de más y de menos,
aprendo poquito, aprendo un poquito más,
siento la angustia y crisis de un momento de autoencontramiento.

Él viaja y habla sin peso…
ella lee y escribe, siente su poema,
ellos caminan… y siguen caminando,
tan solo yo sé reir.

Una copa a copete de alcohol vacía de una luz,
la embriaguéz del beber y nada sentir… luego dormir.
Cuatro o seis camiones que rueden a un abanico de destinos,
encuentro en el empaque mi carta y una cruda declaración.

Auguro dolores y malestares estomacales,
el gato de ojos negros atrapado en su oscuridad,
los peces deboran sus peceras,
el pecho se congela a la precariedad.

La espera de un ocre otoño se difumina con la luz,
se agrisa el tiempo y las arrugas del pesar comienzan a aparecer.

Movimiento por necesidad,
movimiento por escapar,
correr y brincar… arriesgar.

Obsorver el espectro del de adelante sin utilidad,
templar el miedo a la elección y olvidar el primer sentir,
un no ser que entrediga más que su utilidad,
no volver a sentir y apaciguar el inexistente presente.

Esclavo de sí,
halo de negredad,
el nada saber,
nada decir. Contemplar.

¿Y qué si llega a su terminación?
¿Ella ya no pueda escribir más,
él ya no pueda viajar más,
ellos ya no sigan caminando más?

Sin la existencia de un fin ya llegado
el terminar se termine por sí mismo
y el inherte continue esperando la luz,
el movimiento canse y cese.

Miedo a no volver a desear por el goce concluido,
miedo a repetir títulos ambiguos,
y si ya no hay más computador con quién hablar,
la cartera adelgace hasta desaparecer.

Restos de memorias y recuerdos son el fin de mi constitución,
convicciones plagadas de bichos depredadores,
y terminar la carta que me lees y sea el alimento de hoy.

Se estremece el aliento,
se retuerce el alimento,
se comprime el pensamiento,
se acongoja el convicto.

Ya no eres tú,
ya no soy yo,
te formas y comportas, igual que yo;
presos del pretexto de presentir.

Anticipación de un destino incierto,
melancolía y resentimiento de un pasado,
sin un aquí y ahora, suicidio atemporal del ya muerto.

¿A dónde vas sin bolsa en hombros?
escapas de la nada y teletransportas sentimientos
¿a qué tanto de tu repetición?
¿qué ocultas y qué no me quieres decir?

Recurro a tus ojos y tus sueños buscando el consumo del pseudocampamento,
espero tu respuesta y no regreses en blanco la próxima a salir,
quizá no la lea porque he de morir en estos días,
pero sabrás que cuando vuelva será mi único recuerdo de ti.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s