CORTINAS


CORTINAS

Un
policía, un vecino, un perro y yo. El perro me olfateó.
-Es para
reconocerte.- dijo el vecino.
Se jaló el columpio y el perro ladró.
Fui lanzado al aire.
-¡Me empuja!
El muerto me empuja. El perro siguió ladrando.
-¡Me empuja! ¡No me puedo bajar!
-¡Salta!-gritó
el vecino.
Fuí acusado por segunda vez de un crimen que no cometí. O
no recuerdo haber cometido. Las cortinas del segundo piso,
en la casa del muerto se volaron. El espíritu del muerto regresó a la
habitación, a ser testigo del levantamiento de su cuerpo en añicos. Volví a tiempo para regresar a mi celda, pero el jefe fue llamado a un segundo crimen del que volví a ser acusado.
No comprendo qué fin tuvo que el muerto empujara el columpio y luego volver a donde su carne. Siento escalofrío escribirlo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s