POLONORTE-POLOSUR

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POLONORTE-POLO SUR
Han paso 100 días, 200 días y no sé aún si ya ha pasado un año… ¿cuántos días tiene un año?

He vuelto a despertar como… o vuelto a dormir. No reconozco nada. El
sol no calienta la habitación, cada segundo es más frío, no huele a
sabana ni a padrera, tan frio como estar en una heladera o quizá en
polonorte-polosur. ¿Qué más da si nadie sabe dónde estoy?

Si llueve, si neva, si hay una erupción de volcan no lo reconozco.
Estas cadenas que me hatan y esta oscuridad que me aterra en estos días
de nocheidad han dejado de ser mi sombra a convertirse en mi
compañera…

-¿Cómo estás?

Y nunca recibo una respuesta.

-¿Hay alguien ahí?

Nadie responde.
Huelo a moho, huelo a orines y a popó.

-¿Soy hombre o mujer? ¿cómo me llamo? ¿he nacido aquí?

Puedo repetir sin fines de palabras y sé que si tengo barba ésta
crecerá sin estilo y forma. No reconozco si soy delgado o gordo, si mi
cabeza de nada a nada se ha calvado, se ha llenado de canas o si piojos
se han instalado ahí… hayan formado colonias, puede que haya
comunidades de garrapatas que ya han hecho leyes absurdas en una cabeza
absurda.

-¿Hay alguien ahí? ¿Ai homo here?

Sé que nadie responderá. Quizá no hablan español.
Ha vuelvo a amanecer sin sol. Ha vuelto a anocher.
60 por 60 dan 2 horas. 360 minutos. 1 hora.

Ya no espero ser rescatado. Si he de morir lo haré en silencio como
siempre me han puesto a vivir. Mi sangre no corre como debería, el
dolor de mis piernas se vuelve insoportable, siento que voy a
reventar… ha pasado el tiempo sin ser cognocible, ha sido tan
intangible que me he acostumbrado a ser como un ave y hacer todo de
pie. No me alimentan. Mi cuerpo ya no pesa a mis manos, me han atado en
la oscuridad. Nadie escucha mi voz. Hay otros dos hombres colgados en
la habitación.

-¿Qué haz hecho?

Pero no responden. Y aún cuando lo repita:
-¿Qué has hecho?
Sé que no responderán. Han muerto.

Estoy desnudo, lleno de vello, mi sexo cuelga y mi espalda se encorba de cansancio.

-¿Amor, has dormido bien?

Pregunté a mi amada antes de ser enclaustrado en esta soledad. Ella no respondió. Nadie respondía. Había sol.

-Iré a prepararte un desayuno. – le dije.

Bajé a la cocina y comencé a preparar unos huevos, un jugo de naranja y la esperé para irnos a trabajar.
-¡Ya está el desayuno! -y no respondió.
Dieron las 8 de la mañana y aún no iba a la mesa a probar comida.
Caminé de vuelta a la cama y no estaba ahí, la recámara estaba recogida
y la ventana abierta para correr el aire. Escuché pasos y terminé aquí.
Me cubrieron la boca y terminé aquí.
Estoy desnudo, lleno de vello, mi sexo cuelga y mi espalda se encorba de cansancio.

-¿Amor, has dormido bien?

Han paso 100 días, 200 días y no sé aún si ya ha pasado un año… ¿cuántos días tiene un año?
Estoy encerrado, estoy desnudo, huelo a orines y popó… no reconozco
este lugar, nada ha cambiado, se escuchan gritos en la próxima
habitación pero nadie entra aquí.

¡He vuelto a despertar… no reconozco nada!

-¿Hay alguien ahí?

Nadie vuelve a responder…

-¿Hugo?

¡Alguien ha respondido, ha dicho mi nombre! ¿Quién eres? ¿Dónde estás?
¿No te veo? ¿Qué haces? ¿Qué hacemos? ¿Hay alguien ahí? ¿Cuántos años
tiene un día? ¿Qué quiere el sapo? ¿Han bajado los impuestos? Quiero un
pastel…

-¿Hugo?

¿Hugo? Así me llamo yo. ¡Espera no te vayas! Déjame decirte algo. ¿Dónde estoy? ¿Cuánto tiempo tengo aquí? ¿Estás aquí?

-¿Hugo?

Así me puso mi padre y mi madre. Mis padres están muertos. Yo estoy
vivo, estoy desnudo, huelo a orines y popó, pero si me baño estaré como
hace 100 o 200 años, no verás mi suciedad. ¿Quién eres?

-¿Quién eres?
-¿Hugo?
-¿Dime quién eres? ¿Soy Hugo?
-Soy Manuel…

¡Manuel! mi hermano, está conmigo. ¿Qué hace aquí? ¿Qué carajo hace
aqui? ¿él nunca protestó? ¿Qué hace aquí? Carajo que me cago en mi
madre, ¿qué hace aquí?

-¿Qué haces aquí?
-Vine a rescatarte. ¿Dónde estás?

¿A sacarme?

-¿Dónde estoy?
-No hay tiempo necesito que hables para encontrarte. Está muy oscuro.

Escucho pasos, alguien se acerca… debo cubrirme antes, me verá
desnudo. Debo comer algo y volver a ser sano, debo descansar y poderlo
abrazar. ¡Manuel!

-¡Manuel! estoy aquí. Sácame. Me han golpeado. Me han azotado. Han
violado de mí. Estoy desnudo. ¡Sácame! Mis piernas me duelen. El sapo
no regresó nunca más. Perdóname.
-¡Hugo! sé que estás aquí pero no te puedo encontrar si no hablas.
-Manuel… sigue derecho.
-¿Estás bien?
-Un poco delgado, pero sigo esperando me rescaten.
-¿Hugo?

Ese soy yo. Él es mi hermano, viene por mí.

-Hugo… por favor… dime algo, dime que aún estás aquí y no te han llevado a otro sitio.

¿Estoy aquí? ¡Estoy aquí! Ven… ¡No! no llores por favor. Sigue derecho. Estoy aquí. Ven, es derecho.

-Hugo, juro que no te veo. ¡Dios, has que esté aquí por favor! He venido por él…
-¡Manuel!
-¿Hugo? ¡Dios! ¿Qué quieres que de por él? ¡Hugo! Necesito que hables…

No llores hermano, estoy aquí derecho. Por favor, sigue derecho, sácame
de aquí, sigo vivo, he esperado que volvieras por mí, no te vayas, por
favor… no, no te vayas, por favor. Vuelve. ¡Vuelve! ¡Manuel! ¡Hugo
está aquí! Vuelve… quítame estas cadenas, sácame de aquí, No quiero
morir…. ¡Manuel! ¡Manuel!

-¡Manuel! Vuelve…

¡Vuelveeeeee! ¡Vuelveeeee!
Dios qué he sido yo que nadie para ser encerrado. ¿Porqué no me llevas
contigo? ¡Porqué insistes en aprisionarme en este decrépito cuerpo.

Han paso 100 días, 200 días y no sé aún si ya ha pasado un año… ¿cuántos días tiene un año?
Manuel volvió por mí y no me encontró, no me escuchó, no me vio. Quizá
es muy ruidosa esta habitación, quizá se ha avergonzado de mi situación
y no me reconoció, quizá mi hedor lo ha ahuyentado.

Han paso 100 días, 200 días y no sé si él o alguien más volverá.
Han paso 100 días, 200 días y despierto y duermo sin reconocerlo. Cada
día esto es más frío. Cientos de cuerpos yacen en el piso, dos hombres
como yo duermen colgados en la pared del silencio, aquí no huele a
pradera a campo o bosque. Aquí no hay invierno ni verano, es un
polonorte-polosur. Si llueve, si neva, si hay una erupción de volcan no
lo reconozco. Estas cadenas que me hatan y esta oscuridad que me aterra
en estos días de nocheidad han dejado de ser mi sombra a convertirse en
mi compañera…
Han paso 100 días, 200 días, aquí no hay invierno ni verano, es un polonorte-polosur…

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