PANZÓN BARRIGÓN

Introducción (la versión que no debe leerse).

O debería llamarse esta primera parte Prólogo, pero suponiendo que por
cuestiones de protección al autor, es decir, yo, no debería publicarse
ni leerse esta parte, así que después de leerse, si es que se llega a
leer se obliga a que se olvide y no tomen prejuicios para comenzar a
leer el escrito.
Soy católico. Sí, lo acepto, soy católico… ¡pero retirado!

-¿Retirado?
–preguntaría alguien bajo el escenario, suponiendo que daré un show, lo
cuál no es factible porque se supone que mientras lees esto, yo estoy
escribiendo (si no leyeras este artículo, para ti no lo escribí pero
para quien sí lo lee; sí lo escribí. Yo escribo para mis lectores… y
trabajos de encargo… o tareas, yo no escribo para quienes no leen).
-Sí, –respondería yo, pero me preguntaría en el fondo ¿es que en sí si
estoy retirado? – porque… -y pensaría qué responder; algo congruente y
que se pueda tragar (es decir, lo acepte sin cuestionar más) porque
estoy seguro que será uno de esos tipos que se sientan en el fondo (o
enfrente, o en medio… ¡qué se yo!) y levantando la mano, cuando aún sin
que se les de la palabra, comienzan a hablar para hacerse sentir
interesantes con críticas a un show donde va a… no sé, aprender, a ver,
¡comer! ¡beber!… bueno, en sí, eso es lo de menos, pero se quiere
hacer sentir el inteligente, intelectual y el que no se come todo lo
que le dicen, cuando en su repertorio de películas y libros vemos desde
lo más soso (mi apellido es Sosa, no tiene nada que ver con soso…
¿viene de una mujer? Si fuera de un hombre sería Luis Armando Soso…
¿será?) hasta lo más… ¡Regresemos al tema!… [Te miro a los ojos,
serio. Has tomado una posición cómoda, como esperando más y digo:] O…
¿tú lector, (porque yo escribí esto para alguien que lo agarrará y será
lector, si lo hubiera hecho para televidente o radioescucha no lo
estarías leyendo) estás interesado en conocer la vida del gordo
barrigón, calvo que tiene sobre su mesa una cerveza de la más barata (y
chafa –porque la gente la considera así por ser barata, aunque ha decir
verdad, esa cerveza es de poca calidad… ¡ni siquiera embriaga! Sólo le
echa volumen a ese globo que carga en el vientre aquel hombre panzón
del fondo al que en esta ocasión sólo se escucha su voz-)?…
Y ni a ti, lector, ni al gordo barrigón les doy respuesta de eso… más
adelante podrías encontrar la respuesta cuando hable de porqué callar
ciertas partes del discurso.
Espero haberte dado un inicio ameno, aunque no dije nada importante
(cantinfleé, para los amigos) porque lo que menos espero es que te
aburras y duermas frente a mi escrito y algo termine empapado de
secreciones producidas dentro de tu boca. Me alegra saber que me lees
(sabes que me alegra porque lo lees, si no lo leyeras no sabrías que me
alegro y por lo tanto, no me alegraría…). Y como todo inicio lleva una
dedicatoria…



(No se me ocurrió que poner, pero esa parte se escribe en cursivas…
¡todos los libros que he leído con dedicatoria escriben con letras
cursivas…)

Aclaré en un principio, la versión que no debe leerse. A continuación tomaré una posición seria: XD!

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