ANTROPOCENTRISMO. ETNOCENTRISMO DEL LENGUAJE.

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ANTROPOCENTRISMO. ETNOCENTRISMO DEL LENGUAJE.

Zaratustra guardó silencio y miró a la gente que estaba a su alrededor. “Ahí están, riéndose de mí –dijo en su interior -; no me entienden. Mi boca no está hecha para esos oídos. ¿Habrá que romperles los oídos para que aprendan a escuchar por los ojos? ¿Habrá que hacer tanto ruido como un tambor, o como uno de esos que predican la penitencia? ¿Será que ellos sólo escuchan a los que hablan con balbuceos? Se sienten orgullosos de algo que tienen…, ¿cómo llamarlo? ¡Ah, sí!, cultura. (Nietzsche, 2009: 18)

En la cita anterior del libro Así habló Zaratustra, se nos plantea una necedad de un grupo de personas que se niegan escuchar a Zaratustra, que viene a contar sobre el Superhombre a la gente que lo mira y lo ignora. Este punto no es necesariamente de donde partirá el ensayo, pero que sin duda alguna involucra a toda esta gente que no está dispuesta a escuchar algo diferente a sus creencias.
¿Puede recordarse la Alegoría de la Caverna de Platón? Pues bien, Zaratustra representa al hombre que ha logrado salir de la cueva y ver aquello que genera las sombras reflejadas en la pared y ha vuelto entre los aún encerrados para revelar quiénes las originan. Los aún encerrados niegan las declaraciones del hombre que conoce y deciden ignorarlo; va en contra de lo creído por tanto tiempo, su fe puesta en ellas y principalmente, a fin del ensayo, la forma en que las nombraron para poder describirlas.
¿Qué es lo que mantiene a los hombres tercos y necios a poder creer lo que ahora se les presenta como realidad? En un principio podemos afirmar un confort –por llamarlo de alguna manera- que han encontrado en lo ya construido, es decir, tenemos claro que el hombre a fin de todo busca una verdad que le revele –y desvele- todo lo oculto, pues bien, imaginemos un gran puente, de un lado tenemos al hombre ignorante y del otro lado tenemos la verdad… si el hombre inicia su construcción en una dirección equivocada sin darse cuenta de cómo lo hace seguirá en ese camino, desviándose tanto pueda pero creyendo que va en el camino correcto, pero si alguien llega y le dice su error este se negará, hay un larguísimo camino que ya ha ido construyendo y saber que valió para nada… hubiera preferido que no le dijeran qué mal lo iba haciendo, además de no olvidar que regresar a la gente sería que los otros lo nombraran como ignorante, por nunca haber sabido para dónde tenía que darle en su construcción.
Pues bien, teniendo en claro la situación del puente simulemos que el lenguaje (los adjetivos, sustantivos, verbos y toda la complejidad en que se ha estructurado) es esa construcción; de un lado al hombre que intenta conocer la verdad absoluta, la que le revele todo, la que no se le escape nada de las manos, esa realidad que le ha sido inalcanzable, y del otro lado ésta. El lenguaje en esta situación será para Nietzsche una metáfora, una creación de conceptos ficticios para poder manejar su alrededor y poder nombrar una realidad en lo que él mismo ha creado para poder controlarlo -él mismo-, pero que al final de cuentas seguirá alejándolo más.
Nietzsche en su escrito Sobre verdad y mentira en sentido extramoral redacta: “El intelecto, como medio para la conservación del individuo, desarrolla fuerzas primordiales en la ficción” (Nietzsche, —-: Párrafo 3) argumentando que el hombre con debilidad pero con la capacidad de aprovechar la razón que tiene para sobrevivir, se ha colocado por arriba de toda especie animal o vegetal viva para darse el título como centro del todo, nombrándose la medida de las cosas (ser él quien nombre: de sustantivos y adjetivos, quien diga qué sí y qué no…), de tal manera que en su ego desarrolla un arte de ficción sobre la superficie de las cosas engañándose de su debilidad y a través de su razonamiento para creerse que es el único y capaz de conocer la realidad, ignorando, como explica Nietzsche que un mosquito haría lo mismo si se le preguntara qué pasa en su cabeza.
No sólo se vuelve egocéntrico, sino además se niega a reconocer que su capacidad de percepción está limitada, tan limitada que le es imposible conocerse a sí mismo (conocer su naturaleza salvaje y animal).
Si este filósofo alemán, que además de filósofo fue también poeta, músico e influyó mucho su pensamiento en el siglo XIX, declara que el hombre ha creado en convención con otros hombres lo que acuerda y se adecua a ellos: que una palabra corresponda a la cosa, y llamar a esto verdad; quien salga de estos parámetros e intente corromperlos llamarlos mentirosos (hombre que miente), plantea así cómo debe funcionar el lenguaje: el adjetivo al sustantivo con un verbo y que lo complemente un predicado… la pregunta que se haría es ¿me adecuo, lo entiendo, es racional, tiene lógica? Si es sí, es verdadero; si no, no.
Pero si antes aclaré que el hombre estaba limitado en su percepción y era incapaz de nombrar la realidad en su totalidad, quiere decir que hay partes que quedan sueltas.
La cuestión anterior podría ser resulta por Paul Ricoer en su libro Hermenéutica y acción: de la hermenéutica del texto a la hermenéutica de la acción en el que explica que el hombre al ser incapaz de percibir toda la realidad decide nombrarla con el lenguaje que ha creado, pero que al mismo tiempo este es limitante de describir todo lo que ha percibido y cómo lo ha hecho:
La ficción tiene, si podemos decirlo de este modo, un doble valor con respecto a la referencia: se dirige más allá, es decir, a ninguna parte; pero en razón de que designa el no-lugar con respecto a toda realidad, puede apuntar indirectamente a esta realidad según lo que yo quisiera llamar un nuevo ’efecto referencial’ [… que …] no es sino el poder de la ficción de redescribir la realidad. (Ricoer, 1985: 102)

No solo limitado sino además cambiante y arbitrario. ¿cómo define nombrar un sustantivo o un adjetivo como masculino o femenino? ¿cómo se toma la libertad de nombrar al Árbol árbol si en otro idioma sería tree? O en el caso del agua, cómo decir en un momento está fría y luego de un momento está caliente. Esta complejidad que el mismo hombre ha creado en su lenguaje es por su necesidad de querer abarcar todo lo que pasa en la realidad y que su nombramiento sea el correcto, el más adecuado. Se ha colocado en un antropocentrismo en el que hace a fin de él que todo gire, se mida y sea nombrado en tanto él, en convención con los de su especie, una decisión.
¿Qué piensa el mosquito del que habla Nietzsche? El hombre se ha puesto no sólo en un antropocentrismo, sino además un etnocentrismo de ignorar lo que pudiese pensar el mosco –que sería hasta cierto punto irracional querer hablar con él- o en el mejor de los casos, llevar una competencia de lenguajes entre idiomas.
No es un acto negativo o poco moral necesariamente, viene por un acto dado de, como lo nombra Nietzsche, un olvido inconciente de su condición como limitado y débil en su naturaleza, y por su necesidad dada de conocer la verdad va por el camino –inconcientemente- nombrando lo que pueda serle nombrado, rellenando de sus experiencias lo que quede suelto: Dioses, milagros, mitos, leyendas, etc… va llevando mentiras que ni él mismo reconoce como mentiras, se ha olvidado que es capaz de ser conciente de ello, o bien, se ha encontrado en el confort de su puente que prefiere ir construyendo chueco pero seguro de que nadie, hasta ese momento le ha tomado el pelo, lo ha engañado, “…olvida, por lo tanto, que las metáforas intuitivas originales no son más que metáforas y las toma por cosas mismas” (Nietzsche, —-: Párrafo 8)…
…gracias solamente al hecho de que el hombre se olvida de sí mismo como sujeto y, por cierto, como sujeto artísticamente creador, vive con cierta calma, seguridad y consecuencia […] puesto que para decir sobre ello tendríamos que medir con la medida de la percepción correcta, esto es, con una medida de la que no se dispone.” (Nietzsche, —-: Párrafo 9).

Para cerrar: ¿Y la verdad? Es el conjunto de aspectos similares que el Hombre ha aceptado y les ha dado un concepto, de tal manera que entre varios hombres explicaron diferentes aspectos que cada uno percibió y que aún siendo diferentes hay algo que los mantiene en común… eso es la verdad; “No conocida en sí, sino solamente en sus efectos […] como suma de sus relaciones” (Nietzsche, —-: Párrafo 10).
_______________
1.- Nietzsche, Friedrich (2009) Así habló Zaratustra. Tomo. México.
2.- Nietzsche, Friedrich (—-) Sobre verdad y mentira en sentido extramoral [En línea] México, disponible en: http://www.lacavernadeplaton.com/articulosbis/verdadymentira.htm [accesado el día: 22 de febrero del 2010].
3.- Ricoeur, Paul  (1985) Hermenéutica y acción: de la hermenéutica del texto a la hermenéutica de la acción. Docencia. Argentina.

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